miércoles, julio 14, 2010

14 de Julio de 2010

FARO DE VIGO

Elcano, el embajador del mar, regresa a casa

Los 49 guardiamarinas del buque escuela de la Armada Española atracan en Marín tras seis meses de travesía

A.C. / J.S.P. - VIGO / MARÍN El Buque Escuela ´Juan Sebastián de Elcano´ vuelve a casa con la sensación del deber cumplido. El 11 de julio, mientras la embarcación se encontraba atracada en Bueu, los 49 guardiamarinas saltaban con el gol de Iniesta. Los futuros oficiales de la Armada se podían poner en el pellejo de cualquier jugador de la selección. Ellos saben bien lo que significa representar a España en el mundo entero.
Elcano es el embajador de España por los siete mares del mundo. Es una pequeña embajada en el agua, que sirve para reforzar la imagen de nuestro país en las relaciones exteriores. Y para todos los españoles que están lejos de sus casas, ver sus cuatro mástiles desplegados les hace sentir por un momento como si estuviesen de vuelta.
El velero partió de Cádiz el 2 de enero. Durante casi siete meses Elcano visitó Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Punta Arenas, Valparaíso, El Callao, Guayaquil, Cartagena de Indias, Charleston y Boston. Pero ayer, esta porción flotante de España volvía a casa, a la Escuela Naval Militar de Marín.
Los familiares de los guardiamarinas esperaban ayer emocionados en el muelle, con los nervios típicos de cada maniobra de atraque. Seis meses surcando los mares incrementan, en cada travesía, el deseo de abrazar a los suyos. La escena se repite. El día 16 Elcano arribará al puerto de Vigo.
El comandante se siente plenamente feliz al rendir viaje sin novedad. Hijo de otro comandante del buque, con el que él mismo navegó como guardiamarina, siente al velero como su propia casa. De hecho mandará de nuevo la nave en el próximo viaje, pues continuará en el mismo destino.
Comenta las inolvidables experiencias vividas a lo largo del viaje, hecho en gran parte con otros nueve grandes veleros y como no podía ser de otro modo, recuerda el Mundial.
Los dos primeros partidos pudieron verlos en Boston y el resto hasta la final, oirlos por radio mientras atravesaban el océano rumbo a Marín, a toda vela, para conseguir llegar al habitual fondeo en la ensenada de Bueu una hora antes de comenzar la final contra Holanda, y disfrutarla, muy cerquita de tierra, donde el resto de los españoles gritaron a una la felicidad de un país. Una gran bienvenida para una tripulación a la que muchos recibieron ayer como a los héroes de La Roja.

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